DE CAMINO A ÍTACA- III
¡A todo le llega su momento! Como a la fruta “su sazón”… ¿Qué pueblo no ha hecho esta experiencia? así pues, llegado es el tiempo…
…Todos los que habían conseguido escapar de la muerte, habían conseguido dejar atrás la guerra. Únicamente él, Odiseo, estaba privado del regreso. Pero esta situación habría de cambiar ¿Por qué? porque transcurren los años y al leartida le corresponde una suerte, le ha tocado un lote de vida que sólo a él le está destinado y que debe llevarse a cumplimiento.
… Moira; Aisa; Dike; Tikhé, variadas son las formas en las que es representado lo que ha de llegar a cumplimiento en la cultura homérica. Pero lo fundamental es que la trama se construye a partir del respeto que los inmortales y, de entre ellos, los dos poderosos hermanos –Zeus y Poseidón– tienen de estos designios.
Canto I:
“Y el caso es que cuando transcurrieron los años y le llegó
aquel en el que los dioses habían hilado que regresara
a su casa de Ítaca, ni siquiera entonces estuvo libre de pruebas;
ni cuando estuvo ya con los suyos. Todos los dioses
20 se compadecían de él excepto Poseidón, quien se mantuvo siempre
rencoroso con el divino Odiseo hasta que llegó a su tierra.”
Odiseo debe poder regresar, pero para ello han de concurrir dos circunstancias: que la divina entre la diosas, Calipso, lo deje marchar, pues alberga la intención de hacerlo su esposo y concederle, tal vez, el don de no envejecer; y que Poseidón se avenga a razones y ceda en el enconado odio que alberga en su pecho contra el héroe. Pero de parte de Odiseo está la diosa Atenea que, aprovechando la intervención de su padre y señor, intervendrá en su favor:
Canto I:
“¡Ay, ay, cómo culpan los mortales a los dioses!, pues de nosotros,
dicen, proceden los males. Mas también ellos por su
insensatez soportan dolores más allá de lo que les corresponde.
Así, ahora Egisto ha desposado –cosa que no le correspondía–
a la esposa legítima del Atrida y ha matado a éste al regresar;
y eso que sabía que moriría lamentablemente, pues
le habíamos dicho, enviándole a Hermes, al vigilante Arguifonte,
40 que no le matara ni pretendiera a su esposa ‘Que habrá una
venganza por parte de Orestes cuando sea mozo y sienta
nostalgia de su tierra.’ –Así le dijo Hermes–, pensando en su bien
no logró persuadir a Egisto. Y ahora las ha pagado todas juntas.”
Y le contestó luego la diosa de brillantes ojos, Atenea
‘Padre nuestro, crónida, supremo entre los que mandan,
¡claro que aquél yace víctima de una muerte justa!, así perezca
cualquiera que cometa tales acciones. Pero es por el prudente
Odiseo por quien se acongoja mi corazón, por el desdichado
que lleva ya mucho tiempo lejos de los suyo…
¿Qué hay de significativo en la representación de las divinidades en la Odisea? ¿Por qué deben respetar los decretos de otras potencias divinas? ¿Qué sentido tiene que las divinas entre las diosas –Calipso, Circe, Tetis– no sean hijas de Zeus y tengán un papel tan importante en el destino de Odiseo? ¿Por qué este enfrentamiento entre Atenea y Poseidón, ahora a cuenta de Odiseo? Como podéis comprobar, no hemos más que empezar, y son tantas las cuestiones que se me plantean, que se me acumulan, impidiéndonos avanzar ¿o no?.



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